Ser Influencer

Ser Influencer

puerto combarro2

Hoy me siento un pelín sarcástica y me he dicho: venga, va, vamos a polemizar un poquito, hablemos sobre cómo ser influencer.

A todos nos gusta ser populares en nuestras redes sociales: nos encanta que nos den Likes, RTs, compartan nuestros contenidos, Regram/Repost nuestras fotos y, por supuesto, que nos sigan, además de que comenten lo que publicamos, aunque ni nos dignemos a contestarles porque nosotros molamos y ellos no.

Ya no está tan de moda (que también) tocarse los…, o sea, vivir del cuento en especialidades como reality shows, acostarse con famosillos de tres al cuarto, etc. Hoy hay que ser influencer en redes sociales, que mola mucho.

Aclaro que hay influencers que trabajan mucho y maravillosamente, gente estupenda que sabe lo que hace y que (aunque a los aspirantes les parezca increíble) rechazan propuestas con las que no comulgan por más billetes que agiten ante sus caras. Pero son una minoría.

shopping-2163323_1920Vemos que son invitados a todo tipo de eventos en hoteles, tiendas, restaurantes y demás, que reciben regalos y dinerito a cambio de campañas y promociones de marcas, que se codean con otros influencers; y claro, nosotros también queremos, así que nos ponemos manos a la obra.

Hoy en día todos tenemos internet en casa y en el móvil, por lo que las herramientas están listas. Ahora veamos… un blog es demasiado trabajo para darnos a conocer, así que un perfil en redes será más que suficiente; un par de fotos chulas (aunque no sean ni nuestras), un par de quotes ¡y a volar!

Ah, no, que no tenemos seguidores. Vale, entonces vamos a conseguir followers como sea, que se van a enterar de lo mucho que les vamos a influir.

¡Cuando ya tenemos 250 seguidores somos la bomba!. Lo de que los hemos conseguido con hashtags como #siguemeytesigo, (y no nos hacen ni puñetero caso), lo omitimos.

girl-1064659_1920¿Y de qué hablamos? Porque, la verdad, el comentario más arriesgado que hemos puesto a una foto de una tarta de no sé quién es: Mmmm. Y, encima, ese bloguero prepotente ni siquiera nos ha contestado.

Vamos por partes, no hay que agobiarse: no sabemos de cocina, de una cosa espantosa que llaman SEO, de jardinería, de artesanía, de… Bien, no sabemos de nada, pero eso es completamente secundario y nosotros tenemos que destacar de algún modo, así que empezamos a criticar a diestro y siniestro, que hemos visto que otros lo hacen y tienen miles de followers. O mejor, vamos a ser super-mega-ultra-hiper-entendidos en moda; nos hacemos fotos con las últimas novedades del mercadillo del pueblo y a triunfar, que sabemos que eso lo hacen muchos, incluso algunos posan sonriendo con cosas que causan vergüenza ajena.

Y así, poquito a poquito, llegamos a 500 seguidores. ¡Wow, somos la caña!. Ya somos alguien a tener en cuenta y aunque el Analytic ese diga cosas extrañas de nuestra cuenta, ni caso, que el pringado del vecino sólo tiene 130 seguidores y aún hay clases, faltaría más.

Ahora es cuando empezamos a levantar la nariz y a mirar por encima del hombro a todos esos seres inferiores que pululan por las redes sociales. Sí, esos que se creen alguien y pretenden ser estrellas para hacerse un hueco entre nosotros, los influencers de verdad. ¿Qué se habrán creído?

A lo tonto llegamos a 1000 y es evidente que ya somos #foodie, #trendy, #traveler, #healthy, #CommunityManager ¡y lo que nos echen! Y todo en pijama. Si es que somos el no va más.

photographer-455747_1920Obviemos la seriedad que merecen los medios sociales y la importancia de molestarse en construir una comunidad sólida que nos respalde. A tomar viento la necesidad de ser una persona destacada en el mundo digital, con credibilidad y la suficiente autoridad como para crear tendencia. Que no nos mareen con el branded content, el target, las campañas o el impacto en redes.

Ahora sólo nos queda mencionar a todas las marcas, así, a saco, a ver cuál de ellas “pica”, nos hace casito y nos hacemos un huequecillo del que no nos echarán ni con agua caliente.

¡Ah, qué dura es la vida del influencer! Tanto trabajo durante varios meses y no hay manera de conseguir que una marca comercial nos haga una miserable propuesta. Si supieran que estaríamos dispuestos a hacer cualquier cosa…

Y colorín, colorado, el cuento del proyecto de influencer se ha acabado.

Moraleja: ¿Quieres ser influenciador? ¡Cúrratelo! Infórmate e investiga el nicho que te interesa, empieza a relacionarte con las personas adecuadas, un poquito de formación nunca viene mal, aprende a generar contenido que pueda atraer, investiga temas y actualidad, moléstate en tener presencia online, utiliza los hashtags, aporta valor a esa audiencia que habrás estudiado previamente y, (una sugerencia), no te quedes en pijama todo el día diciendo chorradas que sólo te interesan a ti y a ese amigo que te dará esquinazo haciéndote el vacío en cuanto consiga una marca que echarse a la cara.

tintanegra

8 comentarios sobre “Ser Influencer

  1. Hola Patricia, es cierto que se empieza así, jaja y conozco gente que sube como la espuma. Por suerte yo me relaciono con gente normal y estupenda pero si alguien me ha ignorado en una ocasión supongo que pq yo no tenia suficiente cache. Un besito

  2. Clara y concisa! Por suerte no me veo reflejada porque me lo he currado mucho y sigo, dicen que soy #influencer, aunque lo cierto es que empecé como un simple divertimento, al ver que la gente me seguía mi sorpresa fue mayúscula.
    Un beso
    Mercè

    1. Cierto, Mercè. Hay gente, como tu, que se lo curra muchísimo. Por suerte no es la tónica general, si bien es cierto que es lo que más resalta porque lo vemos a diario por todas partes.

      ¡Muchas gracias!

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